Una preocupación que se produce en los masajistas es cómo ofrecer la sesión de Quiromasaje que tenga la garantía de ser más satisfactoria.

En los artículos de este Blog encontrarás información interesante acerca de todos los elementos que intervienen en el masaje.

Este artículo es acerca de uno de esos elementos: el masaje en si mismo.

sesión de QuiromasajeLa duración de una sesión de Quiromasaje

La duración práctica de una sesión de masaje puede ser de unos 50 minutos. Es un formato cómodo que permite una buena organización de su agenda al masajista. Así, puede concertar sus horas completas, siendo los 10 minutos restantes de cada hora para la bienvenida y despedida de su cliente.

Cada masaje suele ser diferente. Cada persona tiene una necesidad concreta, tanto de las áreas en las que desea recibir como de las molestias que tiene o el tipo de masaje que espera.

El masajista debe distribuir su tiempo acorde con el masaje que debe realizar.

La estructura y la intensidad en una sesión de Quiromasaje

En la mayoría de masajes, la estructura consiste en que empezamos suave, luego vamos aumentando la intensidad hasta llegar al centro del tiempo de masaje. A partir de ahí vamos bajando la intensidad hasta terminar con una técnica suave. Finalmente, dejamos unos minutos a la persona en la camilla para que tenga tiempo de incorporarse sin brusquedad.

Además de los dos aspectos de la distribución del tiempo y de la intensidad, tenemos la decisión de las técnicas que vamos a realizar, así como si estas técnicas actuarán en áreas amplias o reducidas.

Razonamiento y sensibilidad en una sesión de Quiromasaje

Esta decisión la podemos realizar desde nuestro razonamiento como expertos en masaje. O la podemos realizar desde nuestra sensibilidad. También podemos utilizar los dos componentes a la vez; tomamos decisiones desde nuestra experiencia, y modulamos luego su aplicación desde nuestra sensibilidad.

Algo que es muy importante es no improvisar. Una cosa es dejar que nuestras manos trabajen siguiendo su sensibilidad y otra es la improvisación. La diferencia es fácil de advertir por el masajista y por su cliente. Cuando improvisamos, las transiciones entre técnicas y áreas suele ser brusca en algún grado, desarmónica; el masaje suele ser desordenado, de poca profundidad, y a menudo incluso aburrido para el propio masajista.

El masaje con sensibilidad y supervisión desde la experiencia, es un masaje muy armónico, redondo, efectivo, enormemente individual e irrepetible; siempre diferente.

El contacto

A todo esto le añadiríamos otro elemento muy importante: El contacto.

El contacto es tan importante y profundo, que le dedicaremos un artículo a él solo.

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