COVID-19 y pandemias del siglo XXI

Cuando sucede un fenómeno como esta pandemia de 2020, es muy comprensible que las personas nos dirijamos hacia quien creemos que sabe, para que nos indique qué tenemos qué hacer y qué tenemos que tomar para no contagiarnos, para no enfermar.

Deforestación, pandemia y reunión de salud

Esta es una forma de pensar que proviene del pasado, en el que pudo tener su utilidad.

Actualmente sabemos cada día más, a mucha velocidad y, lo más importante, tenemos cada día más la capacidad de reunir datos de diferentes áreas y analizarlos con un carácter global.

Avalancha de información: pandemia, miedos y dudas

Al rebufo del interés general de las personas estos días con respecto a la pandemia del Covid-19, se han publicado innumerables artículos, vídeos y entrevistas.

Por un lado, han aportado mucha información concentrada y en poco tiempo pero, por el otro, han generado más preguntas, han abierto otras áreas y han causado miedo y angustia a la población.

Los datos verdaderamente contrastados sobre el origen del COVID-19

Una de estas áreas que se han abierto se refiere al origen de esta pandemia.

Aquí se ha escuchado un abanico amplio y, casi siempre, sorprendente de opiniones, especulaciones y comunicados para todos los gustos, desde que ha sido una herramienta más dentro del plan de control mundial de la población o geoestratégico, hasta que lo transmitió un murciélago o un pangolín.

Deforestación, pandemia, finanzas y salud

En el momento en el que escribimos este texto, los datos que han ido mostrándose apuntan a que estamos siento víctimas de un montaje proveniente de intereses económicos internacionales relacionados con los aranceles de las exportaciones. Seguramente irán apareciendo más datos posteriormente, pero no son relevantes para el tema central de este artículo.

Ante esta confusión parece sensato partir de los datos contrastados que poseemos a día de hoy acerca de lo que está detrás de una pandemia.

La verdad sobre los virus y su acción sobre el ser humano

El origen de estos virus que aparecen o reaparecen desde hace décadas, es fácil de rastrear.

Los científicos nos dicen que aproximadamente un 60% de ellos provienen de los animales y que, dentro de ese 60%, dos terceras partes (o sea el 40%) provienen de animales salvajes.

Señalemos bien a los verdaderos responsables de las pandemias

Con los conocimientos de ecología tan amplios que tenemos, la divulgación tan loable que de ellos se ha realizado en la sociedad, y la sensibilidad y la ética que en muchas personas van creciendo, sabemos que no podemos culpar a los animales por nuestras desdichas.

Si hay que buscar un animal culpable de lo que sea en la naturaleza, ese animal sería el Homo sapiens sapiens.

Nuestra relación con las bacterias y los virus: una historia y un destino común

Deforestación, pandemia, microbioma en naturopatía

Los animales (los seres humanos entre ellos), tenemos de forma natural muchos millones de bacterias y virus en nuestro interior.

Estos microorganismos, no sólo no nos dañan, sino que son beneficiosos y constituyen nuestro equilibrio biológico: son nosotros en todo el sentido del término, como lo son nuestras uñas o nuestro cabello.

Desforestación y virus patógenos: crónica de muertes anunciadas

Diferentes investigadores han publicado en los últimos años artículos rigurosos en los que muestran que es la deforestación acelerada de las tierras (sobre todo las selvas) el origen del desequilibrio que se está produciendo.

Los programas de televisión y la prensa nos muestran continuamente que la causa de esta deforestación es la explotación (cada vez mayor) de la tierra con fines agrarios, de búsqueda de recursos minerales o energéticos, de industrialización y de construcción.

Deforestación y pandemia

Hay organizaciones e iniciativas medioambientales que están realizando una labor admirable, excelente, beneficiosa en algunos proyectos.

Pero sabemos que globalmente el deterioro medioambiental sigue avanzando y que muchos países no están alcanzando los acuerdos marcados para parar la catástrofe que está sucediendo en la naturaleza de nuestro planeta.

Pandemia por la deforestación

En estos meses pasados se ha hablado mucho en los medios de comunicación acerca de la ya aceptada relación entre los desastres naturales (como la reciente Borrasca Gloria) y la catástrofe ambiental.

¿A la espera de un milagro?

La mayor parte de nuestra sociedad conoce esta relación y la tiene asimilada dentro de su proceso cultural, lo que mantiene la esperanza de que algún día surja un verdadero esfuerzo colectivo para realizar un cambio relevante.

El gran silencio en las informaciones sobre el coronavirus COVID – 19:

Es por esto que nos extraña que, a día de hoy, apenas se esté hablando de la relación entre la catástrofe ambiental y el conocido fenómeno de la aparición o reaparición de microorganismos patógenos y las pandemias, a pesar de que ya está demostrado que tienen la misma causa raíz que estos temporales y huracanes que cada vez más nos están visitando.

Párate y piensa

Como decíamos al principio del artículo, este escrito no está dirigido a intentar discernir la causa inmediata de este fenómeno con el que nos encontramos, el de tantos millones de personas obligados a no poder salir de nuestra casa.

Respetamos y agradecemos a cada persona bienintencionada que dedica generosamente tiempo y esfuerzo para realizar aportaciones en este sentido a los demás.

Cuanto más se compartan las hipótesis, más gente podemos sumarnos a reflexionar acerca de ellas, para desmentirlas con fundamento o, al contrario, para que entre toda la gran comunidad humana que formamos, puedan seguir aflorando datos, realizándose validaciones.

Lo importante es que avancemos en la búsqueda de la verdad, la comprensión y el conocimiento para el bien de todos.

Nuestro propósito al escribir este artículo es que cuando termines de leerlo no pienses algo así como “esto no aporta nada, todos sabemos que el medio ambiente está cada día más dañado”.

¿Qué más necesitas para reaccionar?

Nuestro propósito es que puedas pararte de verdad, aunque sea unos segundos, para pensar en esta realidad de que nuestro modo de vida, el tuyo, el nuestro, el de todos, tiene una relación directa con la deforestación que el planeta sufre, con el desequilibrio de los ecosistemas y, a día de hoy, con el hecho de que no podamos ni salir de nuestra casa, que ya no sé qué más tiene que pasar para que reaccionemos.

Voluntades anuladas, brazos cruzados

La catástrofe medioambiental es noticia constantemente en los medios de comunicación y es motivo también de conversación frecuente entre las personas, como la pandemia. En nuestro pequeña experiencia personal (no sé si a ti te pasará lo mismo), nos encontramos mayoritariamente con una postura pasiva, resignada y pesimista que se podría resumir en estos puntos:

Sobre población, deforestación y pandemia
  • La población total del planeta crece y crece sin límites.
  • Cada persona lógicamente quiere una vida con el máximo bienestar posible.
  • Para atrás no queremos ir.
  • Somos una plaga, una especie desequilibrada que está destruyendo todo.
  • O encontramos pronto una solución o el planeta reventará, o desapareceremos como especie.

Cómo volver a la sostenibilidad

De un tiempo a esta parte, las cadenas de televisión están emitiendo frecuentemente reportajes y documentales en torno al tema de los inventos que se van realizando para que nuestra vida vuelva a ser sostenible algún día.

Respeto, por supuesto, esas iniciativas que a menudo tienen detrás mucho esfuerzo  de investigación y desarrollo, pero me es evidente que no pueden aportar la solución si seguimos creciendo desmedidamente.

Medidas que llegan tarde

Por ejemplo, está muy bien que la industria del automóvil esté desarrollando los vehículos eléctricos o de hidrógeno para terminar con las emisiones de los combustibles fósiles, así como las iniciativas para utilizar coches compartidos, pero los coches siguen utilizando materias primas y generando residuos.

Algo así sería interesante si hubiéramos respetado la Huella ecológica, es decir que no hubiéramos pasado aproximadamente de los dos mil quinientos millones de habitantes.

Ahora, con la población triplicada, y todavía en crecimiento, los proyectos de bienes o servicios sostenibles son todos o la mayoría relativos, van más en la línea de “contamino menos que antes, utilizo menos que antes, deforesto menos que antes”.

Haz las cuentas

Pero, ¿a qué antes me estoy refiriendo? Porque si (utilizando una matemática fácil) destruimos la mitad que antes pero somos el doble de población que antes, estaríamos en las mismas, en un resultado de destrucción creciente.

Pero sí, aún hay solución

La naturaleza nos aporta salud

Afortunadamente, aún a día de hoy, con la que nos está cayendo encima, existe la manera de cambiar esto. Pero ¿tenemos clara alguna vía de hacerlo?

En un próximo artículo vamos a reflexionar sobre esto.

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